Todos sabemos que la compra diaria, semanal o mensual, para aquellos que viajen menos al mundo del “supermarché”, es una tarea que trae a menudo dolores de cabeza y sobre todo vacíos en los bolsillos. Sin embargo, si somos valientes podremos lograr que nuestro paso por el supermercado sea un buen recuerdo.
Una de las normas de oro para no fallar con el carrito hacer la compra cuando ya hemos comido. Lo peor que puedes hacer, y esto está demostrado, es pasearte por los pasillos de tu tienda con el estómago vacío. Todo te parecerá delicioso y comprarás más cosas de las que tenías pensado.
También es importante, como en cualquier otra tarea, estar organizados. Al igual que no comenzamos a pintar una casa sin planificar la pared por la que empezamos, lo que tenemos que cubrir para no manchar y demás, al supermercado hay que llevar una lista de la compra. Papelito que realizaremos previamente en casa, observando lo que se nos ha acabado en las estanterías y la nevera y lo que necesitamos.
Comprar marcas blancas es otra de las medidas que debemos adoptar si pretendemos que el importe de nuestro ticket de la compra no suba en demasía. Las marcas de distribución o productos genéricos aportan las mismas propiedades que los de marca, pero su coste es más bajo. Hay muchas listas que circulan por Internet indicando las marcas de distribución y las marcas que las realizan. Al fin y al cabo, estas marcas blancas no son más que producción que tiene que quedar fuera del nombre de marca por ser demasiada.
Con estas medidas, seguro que ir a comprar al supermercado ya no será tan problemático en cuanto al bolsillo. En lo que se refiere al peso de las bolsas, eso es ya otra cosa.
